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lunes, 18 de mayo de 2020

Protocolo Covid19 para Bibliotecas Escolares. César Augusto Múñoz Aguayo y María Inés Fernanda Arroyo, 2020




Protocolo COVID-19 para bibliotecas escolares, trabajado por
el diplomado en bibliotecología social y bibliotecólogo César
Augusto Múñoz Aguayo y la bibliotecaria escolar María Inés Fernanda Arroyo. Para las instituciones insertas en la Escuela Provincial n° 2 Benjamín Zorrilla y en la Escuela Provincial
N°8 General José de San Martín. Ambas de la ciudad de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

jueves, 5 de marzo de 2020

Prevención de infecciones respiratorias. Recomendaciones para la prevención de infecciones respiratorias en instituciones con atención al público. Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Argentina, Ministerio de Salud, 2020






Estas recomendaciones buscan prevenir la transmisión de todas las infecciones respiratorias en ámbitos de atención al público, incluyendo las infecciones producidas por coronavirus como el COVID-19.
Están destinadas a orientar sobre medidas de prevención en lugares con alto tránsito de personas como pueden ser: aeropuertos, terminales de transporte, estadios deportivos, cines, transporte público, etc.
Las medidas deben ser adoptadas como prácticas estándar para la prevención de infecciones respiratorias tales como gripe, coronavirus, entre otros, que se transmiten por gotas de saliva al hablar, toser y estornudar; y que contaminan superficies y objetos en un área de circunferencia de aproximadamente un metro.

Indice

FUENTE Y MÁS INFORMACIÓN EN: argentina.gob.ar

viernes, 16 de junio de 2017

‘Mejor lo dejo para mañana’ Procrastinación. Marina Galarregui, por Miguel Faigón, Mayo de 2017, CONICET


26/05/2017 | CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
‘Mejor lo dejo para mañana’
La tendencia a la procrastinación crece con el surgimiento de nuevas tecnologías que ofrecen una gratificación inmediata, pero detrás de esta tendencia se esconde también el miedo al fracaso.

Aplazar el inicio o la culminación de una labor que debe realizarse es algo que le pasa la mayoría de las personas en algún momento de su vida. Postergar rendir un examen universitario, entregar un trabajo importante, realizar un chequeo médico o hacer un llamado telefónico puede producir cierto alivio temporal, pero a la larga – si la obligación no se enfrenta – genera malestar. Aunque posponer tareas puede tener que ver con encontrarlas tediosas o demasiado difíciles, otro motivo muy frecuente es el temor a fallar al hacerlas, tal vez por partir de parámetros de exigencia demasiado altos.
Marina Galarregui formó parte, durante su beca doctoral del CONICET en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, de un equipo de trabajo que estudió el perfeccionismo – estilo de personalidad caracterizado por establecer altos estándares de desempeño asociado a una elevada autocrítica y al temor a cometer errores – en estudiantes universitarios argentinos. Ella particularmente trata de observar el vínculo entre esta variable y la procrastinación, tendencia a posponer el inicio o la culminación de una tarea que usualmente deviene en un estado de insatisfacción o malestar.

Procrastinación: alivio temporal y malestar permanente
Aplazar quehaceres en función de actividades que son más gratificantes en lo inmediato –como dormir un rato más, mirar la televisión o leer una novela – no es algo fuera de lo común. “Hay estudios transculturales que revelan que un 60 o 70 por ciento de las personas reconocen haber pasado por situaciones de procrastinación. Lo que pasa es que no siempre se trata de un fenómeno generalizado. Tenemos que diferenciar entonces entre la procrastinación situacional (ocasional) y la crónica, donde la postergación vinculada a un malestar se generaliza a un montón de áreas. Esto ya no es algo tan común”, explica Galarregui.
Sin embargo, existen estudios que muestran que el número de procrastinadores crónicos aumentó en los últimos años. Una explicación posible para este fenómeno sería que el surgimiento de nuevas tecnologías aumenta la posibilidad de obtener una gratificación instantánea. “Las personas elegirían cada vez más hacer búsquedas en internet, chatear con el celular o seguir redes sociales en vez de actividades cuya compensación se produciría a más largo plazo”, argumenta la psicóloga.
Pero al alivio temporal que causa evitar una labor que se presenta aversiva y al disfrute momentáneo de suplantarla por otra más atractiva sobrevienen el reproche y la angustia. “Se encontró que a mayor procrastinación suele haber más síntomas de ansiedad y depresión”, afirma Galarregui.
Más allá de esta contraposición entre la tarea que se posterga y la que la reemplaza, y los diferentes tipos de recompensas que ofrece cada una –a largo plazo o inmediata- lo cierto es que pueden haber otras razones de fondo para que una persona procrastine. Evitar preparar un examen que debe rendirse o terminar un trabajo que tiene que entregarse –al igual que otros aplazamientos- puede derivar de acuerdo a la psicóloga del miedo a fracasar: “Puede haber un temor a no hacer suficientemente bien una tarea, no alcanzar el estándar o ser evaluado negativamente por ello. Es aquí donde aparece el vínculo con el perfeccionismo”.

Perfeccionismo desadaptativo: cuando lo óptimo es enemigo de lo bueno
Aunque el perfeccionismo fue tradicionalmente considerado un rasgo negativo, Galarregui adhiere a teorías actuales que prefieren distinguir un perfeccionismo desadaptativo de otro adaptativo.
“Ambos tipos de perfeccionistas se imponen estándares de desempeño altos – esto es lo que los diferencia de las personas que no lo son- pero los adaptativos suelen ser más flexibles, realistas y se sienten satisfechos con sus logros. Los desaptativos, en cambio, tienen una exigencia poco realista e inflexible que deriva en una gran brecha entre el rendimiento deseado y el alcanzado”, explica Galarregui.
De acuerdo a la psicóloga, el vínculo entre ambos tipos de perfeccionismo con la procrastinación es muy distinto, mientras la tendencia al aplazamiento crónico es baja entre los perfeccionistas adaptativos (menor incluso a su prevalencia entre los no perfeccionistas) es alta entre los desaptativos.
“El perfeccionista desadaptativo es aquel que por ejemplo chequea, corrige, agrega y quita cosas a un trabajo sin ponerle fin. Estos sujetos suelen tener un gran temor al fracaso y por no exponerse a esa posibilidad la postergan. Por eso es que algunos autores plantean que la aspiración a estándares demasiado elevados podría ser precursora de la procrastinación”, concluye Galarregui.
Marina Galarregui es licenciada en psicología y doctoranda en la misma disciplina por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su tesis de doctorado propone estudiar la relación entre perfeccionismo y procrastinación en estudiantes universitarios. Forma parte del proyecto UBACYT “Perfeccionismo y Rumiación en los trastornos del ánimo” dirigido por Eduardo Keegan investigador y docente en la Facultad de Psicología de la UBA, quien es además su director de tesis.
Por Miguel Faigón


FUENTE: conicet.gov.ar

domingo, 2 de octubre de 2016

Salud docente. Argentina, Ministerio de Educación, Educ.ar

 Salud docente




Una buena salud te permite desarrollar tu vocación, tu potencial como docente. Ejercer tu profesión incorporando prácticas saludables mejora tu calidad de vida

jueves, 5 de septiembre de 2013

Para DOCENTES. Bienestar general - Relajación de hombros. Conectate. VIDEO







Una propuesta para conectarse con el cuerpo y mejorar la calidad de vida. Esta serie de ejercicios simples permite, en pocos minutos, fortalecer las distintas zonas musculares, mejorar el equilibrio y aumentar la movilidad de las articulaciones.
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